Héroes de antaño, os añoramos

Nuestro Pepe se ha levantado hoy filosófico, y nos da su pesimista visión sobre la evolución del mundo del deporte:

“Como todos sabemos, el mundo del deporte se ha convertido en una más de las rodaduras de la gran máquina que mueve a una gran parte del mundo, que es la del dinero.
La esencia del deporte como tal se perdió ya hace mucho. Ahora no cabe más que el show business, el marketing, la publicidad, las televisiones, los patrocinios, etc. Lo que antes se denominaba “lo que hay alrededor del deporte” es ahora el centro de la circunferencia deportiva (aros olímpicos incluidos).
No hace muchas décadas, cuando el deporte no generaba tanto dinero, el amor por la competición pura, por la superación personal, por el sentido de “equipo”, por las grandes rivalidades heroicas, por la épica de lo asombroso hacía del deporte algo mucho más atractivo.

En cualquier disciplina podías encontrar un hueco para lo imposible, para la admiración en el sentido filósofico del término. Eran las bellas historias de tipos realmente deslumbrantes, como las de Jesse Owens, Mohammed Alí, Larry Bird, Bjorn Borg, Jack Nicklaus, Alfredo Di Stéfano, Pelé, Eddie Merckx, Drazen Petrovic, Martina Navratilova, Jimmy Connors, Kareem Abdul-Jabbar, Ayrton Senna, Said Aouita, Sebastian Coe, Mark Spitz, y tantos y tantos otros.

Eran héroes de verdad, en la más vieja tradición de los griegos. Cada uno de ellos tiene una historia apasionante de superación personal, de debilidad convertida en triunfo, eran hombres que se habían ganado por su trabajo y su talento el derecho a ser admirados como héroes.
Ahora todo es muy distinto. El deporte es ya un plano muy secundario de lo que supone todo lo que le rodea. Ya no hay héroes griegos, sino sólo “profesionales del deporte”, que buscan rentabilizar cada dólar, que se rodean de calaña inmunda ávida de chupar cada céntimo posible. Los medios de comunicación, parte fundamental de esta prostitución deportiva, los encumbran no como héroes (término muy respetable) sino como semi-dioses artificiales, que en realidad no son más que títeres del gran guiñol del llamado pretenciosamente “deporte-espectáculo”.
Rascando un poco nada hay bajo estos nuevos semi-dioses. Nada de nada.

Dentro de 40 años nadie recordadará a los deportistas que hoy en día mueven cientos de millones de euros, pero todos recordarán aún que hubo un tiempo ya lejano en que los deportistas de verdad, hombres de carne y hueso, se levantaban cada día con el único objetivo de superarse a sí mismos. Y asombraban…
PD: hoy me he levantado algo filosófico. Iré el médico.”

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