>Ángeles Caídos (II): El Último Guerrero

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Nuestro colaborador habitual, Manuel, miembro de nuestro blog amigo, Club Armadillos, nos remite la segunda entrega de los Angeles Caídos. Esta vez se trata de un sorprendente personaje, quién no se estremeció con sus golpes y su Gorilla Press…

EL ÚLTIMO GUERRERO

Es evidente que el noble deporte del wrestling está viviendo una segunda edad de oro en España gracias a la promoción de Cuatro. Su emisión en abierto de los programas de la WWE (Raw y Smackdown), y de los Pay Per View en Digital +, está teniendo un éxito considerable, y el próximo 30 de marzo se retransmitirá, por primera vez en España, la Wrestlemania en estricto directo, previo prepago en taquilla digital.
Las nuevas generaciones se han vuelto a enganchar al espectáculo teatral-deportivo de los viejos rockeros como el Undertaker (que debería traducirse por Funerario y no por Enterrador), Rick Flair, Shawn Michaels, Triple H y por los luchadores más jóvenes como el insufrible John Cena, Randy Orton o Rey Misterio. Pero si a los nacidos en los setenta y muchos se les pregunta por tres luchadores del añejo “Pressing Catch” de Telecinco, la mayor parte incluirán en su contestación al Último Guerrero.
No todo es lo que parece con 14 años…
Lo primero que puede sorprender al lector que se olvidó del wrestling en 1993 es el hecho de que el Último Guerrero a los ojos de la mayoría de los “entendidos” fue un truño, uno de los peores luchadores que pisaron el cuadrilátero de la antigua World Wrestling Federation (reconvertida a WWE tras el contencioso con la protectora de animales con la que compartía siglas). Su técnica en el ring era nula: realizaba mal los golpes y los encajaba peor. Su catálogo de llaves se limitaba a dar puñetazos, golpes con el hombro o el antebrazo (clothelines), empujones… Su finisher o golpe final era el Gorilla Press, que era complicado como el mecanismo de un botijo: levantaba al rival en el aire sobre su cabeza y lo dejaba caer como un fardo por detrás de su cuerpo, para a continuación saltarle con la barriga encima. Con el micrófono su facilidad de palabra haría parecer a Raúl González Blanco un telepredicador. Era tal su ineptitud para ofrecer un buen combate que uno de los mejores encajadores de llaves que ha tenido el negocio, Mr. Perfect, llegó a decir que podría sacarle un buen combate a cualquier luchador de la WWF salvo a él. Sin embargo, el personaje (en inglés gimnick) que encarnaba el culturista James Hellwig vendía, y vendía muy bien.
The Ultimate Warrior (realmente el Guerrero Definitivo y no el Último) se presentaba al público como una especie de guerrero indio (¿?) que sacaba la fuerza de Manitú (¿¡!?) para ganar los combates. Su entrada en escena era realmente buena, creaba gran espectación entre el público y pronto se ganó la fama necesaria para ser una estrella del wrestling, fruto de un estudiado ejercicio de marketing o de la más extraña de las casualidades.
Las virtudes de su personaje eran:
– Una música de entrada cañera y repetitiva.
– Un vestuario y maquillaje llamativos, a medio camino entre cantante jevi y héroe de cómic.
– Salía corriendo al ring bufando por la boca y agitaba la cuerda superior del mismo, como un loco enjaulado o un bakala que se ha pasado con los tripis.
La reacción del público ante tal estética podría haber sido la carcajada o la gran expectación, y aunque ahora quizás nos extrañe, en los primeros años 90 cuajó la segunda de las opciones.
Pero quizás el mayor acierto fue convertir el vicio en virtud. El Guerrero era tan malo actuando en el ring que no podía ofrecer combates largos, por lo que la mayor parte de ellos duraban escasos minutos o incluso segundos, haciéndolo parecer un luchador realmente imbatible. Llegaba al ring hecho una furia, arreaba cuatro empujones al rival de turno y le aplicaba su “temido” finisher. Ganaba y vendía camisetas. Los niños pedían a sus papis pinturas para la cara para parecerse a su ídolo. El negocio perfecto.
Lo bueno siempre se acaba…
Sin embargo las subidas rápidas suelen preceder a grandes caídas. El Último Guerrero pronto obtuvo el título de Campeón Intercontinental y su popularidad en 1990 rozaba la de la gran estrella mediática del negocio: Hulk Hogan. El californiano de la calva y el bigote eternos pensaba en esos momentos en centrar su carrera en el cine (además de enfrentarse a Rocky -Stallone protagonizó obras maestras de Hollywood como Suburban Commando), así que la dirección de la WWF pensó en pasar la antorcha al Último Guerrero como campeón mundial en el principal evento del deporte: la Wrestlemania.
Ante 90.000 personas, en el Sky Dome de Toronto, el 1 de abril de 1990 se celebró la Wrestlemania VI. El combate estelar enfrentaba por primera vez al Campeón Mundial (Hogan) contra el Campeón Intercontinental (Ultimate Warrior). Aquí teneis un video: http://es.youtube.com/watch?v=yF-Xr6K_I_g Quizás por la emoción y relevancia del momento, el combate fue de lo más salvable de la trayectoria del Guerrero, llevándose la victoria, los dos cinturones de campeón y el abrazo de Hogan al final del combate como signo de reconocimiento.
Muchos podrán decir que Hulk Hogan no era un gran luchador, pero nadie podrá negar su carisma y su capacidad para convertir un espectáculo casi marginal en un negocio global a nivel planetario. El Último Guerrero no tenía ni un ápice del carisma de Hogan, y cuando tuvo que coger el micro a menudo y enfrentarse a combates largos, la gente empezó a darse cuenta del engaño y las audiencias y las ventas de merchandising bajaron en picado. La WWE le hizo perder el cinturón de campeón y posteriormente se lo dio de nuevo a Hogan. Hellwig no quiso darse cuenta de lo que estaba pasando y siguió demandando un sueldo y una notoriedad que ya no eran acordes con su imagen pública. Finalmente, abandonó la WWF en 1991 para regresar al año siguiente, con mucha menos musculatura. Algunos apuntaron a que era otro actor el que interpretaba al Guerrero, pero en realidad los escándalos de dopaje relativos a esteroides en la hipermusculación de los luchadores obligaron a los deportistas a “cortarse” un poco en esa época y muchos se deshincharon como globos de feria.
Con más pena que gloria, el Último Guerrero abandonó de nuevo la WWF a finales de 1992, para volver fugazmente en 1996, apalizar en escasos segundos a la por entonces promesa Triple H en Wrestlemania XII, y ser despedido de nuevo por el presidente de la compañía, Mr. MacMahon, al ausentarse el luchador a varios compromisos.
En 1998 finalizó su carrera como luchador de una forma lamentable. Reclamado por un irreductible núcleo de incondicionales, Hellwig fichó por la compañía rival de la WWF, la WCW, donde luchaba Hogan en esa época. La WCW quiso vender un nuevo Warrior – Hogan, como revancha del combate de 1990, y ambos se enfrentaron en Halloween Havoc, ofreciendo uno de los peores combates de wrestling que se recuerdan. El Último Guerrero no volvió a aparecer sobre un ring desde el día siguiente a ese combate…
¿Qué fue de él?
James Hellwig se obsesionó con su personaje hasta el punto de escribir su propio cómic, en un ejercicio de curiosa egolatría. En 1996 comenzó a publicar las tiras, pero la calidad de las mismas dejaba bastante que desear, y las ventas no cumplieron sus espectativas. Con anterioridad, también había fundado la Warrior University, una academia de lucha, pero como se puede imaginar no había muchos luchadores deseosos de aprender con tan “ilustre” maestro. La academia cerró por falta de estudiantes. Sin embargo, a Hellwig aún le quedaba su Golf GTI turboinjección, y desde su retirada definitiva se gana la vida dando conferencias a quien le quiere escuchar. En ellas defiende los valores tradicionales de los WASP (blancos, americanos, sajones y protestantes) y carga contra los homosexuales, negros, etc. También tiene un blog, donde acumula visitas de algunos nostálgicos que todavía le piden que regrese a dar una lección a los luchadores de hoy el día. Él es, y será siempre, el Último Guerrero del wrestling de los 90.

Aquí teneis un par de videos suyos:

Rubén no sale de su asombro ante esta segunda entrega: “No creí que se pudiese hacer un desglose tan pormenorizado de la técnica de lucha de un luchador de “reslin”. Yo cuando lo veía no me fijaba en esas cosas si no en el puro teatro…quién no recuerda a Terremoto “Earthquake”, al Enterrador…, etc.. Grandes momentos de una cadena incipiente como Telecinco. “
Pepe se ve superado:”Joder, hay tipos más frikis deportivos q nosotros. Esa fue la época dorada de Tele5, con sus Mamachico, su VIP Noche con Emilio Aragón (ése sí q es un tipo listo), su Pressing Catch… “
Jota esperaba algo más de sangre:
“Buenísimo, aunque pensaba que la caída iba a ser más heavy… Lanzo una pregunta: ¿es el wrestling un deporte?”
Nacho:”¿Que es deporte? El ajedrez es deporte, no? “
Luis:”Una ilusión”
Jota:”Hombre, el reslin está amañado…
Pepe aboga por la desparación del motor como deporte: “La Fórmula 1 tampoco debe ser deporte, en mi opinión… Es más una competición de ingenieros q una competición de deportistas. A las pruebas me remito. Un deporte en el q el mejor deportista no puede ganar por motivos puramente tecnológicos es un engaño. F1=fraude total. Por la pureza del deporte unámonos todos. Todos los deportes de motor, al carajo!!!!! “
Rubén se une a la causa:”Motos y Coches de F1 de serie. Nada de mejoras.Pilotos vs Pilotos”
Jota: “Bueno, un campenato de coches con las mismas características es lo más aburrido que hay, no se pasan ni en boxes…ved cualquier campeonato de turismos y os daréis cuenta de lo aburrido que es…
yo creo que no puede ser catalogado como un deporte más pues un piloto aporta un 10%, el componente humano está más en boxes que en la pista, si tienes un coche mínimamente inferior no puedes aspirar a nada…
no obstante, no creo que se pueda hacer mucho, creo que está bien como está, lo único que se debería potenciar es que se pueda adelantar, tal vez ruedas con pinchos en plan Ben-Hur… “
Rubén: “OK. Volvamos a los tiempos de los romanos. La verdad es que molaría ver deportes como los de antes. ”
Pepe: “”Deporte de motor” es una contradicción en sus términos.”



Rubén: “Arreglar motores en el menor tiempo possible???? Eso mola”
Pepe: “En F1 dependes de un montón de factores para ganar: coche, mecánicos, repostajes, estrategias de carrera, safety car, etc, etc, etc
Vuelvo a mi teoría: el deporte puro es el atletismo. 100 m lisos y maricón el último.”
Jota: “si le sumamos la dureza del atletismo con la de un piloto (que ya sé que es duro, pero no es comparable) y lo que ganan uno y otro es para sacar una conclusión clara: a los kart con los niños… “

Indice Angeles Caídos
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