>ÁNGELES CAÍDOS (I): FRANK VANDENBROUCKE

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Da comienzo una nueva sección iniciada por nuestro colaborador especial, Manuel. Manuel es un duatleta que pronto se hará triatleta y quien sabe si ironman; es miembro del Club Armadillos.
FRANK VANDENBROUCKE

Hace pocos días leía la noticia de que la Unión Ciclista Internacional, ese engendro de gastadietas y piensaidioteces, ponía una condición a la wild card para carreras del Pro Tour del equipo ciclista Mitsubishi: que no corriese Frank Vandenbroucke en dichas carreras.

Sin entrar a valorar la arbitrariedad de tal medida, sobra decir que la decisión puede empujar un poco más hacia el abismo al frágil carácter del ciclista belga, que ya cuenta en su palmarés personal con un supuesto intento de suicidio.

Frank Vandembroucke es uno de los ciclistas con más talento que he visto competir en mi vida. Esta afirmación puede resultar vacía, ya que definir talento no es fácil ni objetivo, pero si tengo que definir el talento sobre pedales sólo me vienen a la cabeza dos nombres: Gianni Bugno y Frank VDB.

Su trayectoria profesional fue como un torbellino, llegó, se hizo grande, pasó por los escándalos del doping, y desapareció para convertirse en un personaje estravagante y tragicómico, dejando como rastro un gran número de fans entre los que me incluyo. Sus demostraciones en Lieja y en Ávila están sólo al alcance del olimpo del ciclismo.

Vandenbroucke nace en 1974, en la Bélgica valona, debutando en el ciclismo profesional en 1993 (Lotto). Sus éxitos en el Campeonato del Mundo Júnior y en pruebas profesionales como el Tour del Mediterraneo le convierten en la gran promesa belga de los años 90. En 1995 ficha por el Mapei y en 1996 obtiene su primera victoria de renombre en la Vuelta a Austria. En 1998 se lleva la Paris Niza, la Vuelta a Galicia y la Gante Wevelgem.

En 1999 ficha por Cofidis, y llega su gran año. Tras destacables victorias al comienzo de la temporada, acaba 2º en el Tour de Flandes y 7º en la Paris Roubaix. Con ello se gana fama suficiente para ser considerado uno de los principales outsiders para la clásica más importante del calendario: la Liege Bastogne Liege. Michele Bartoli, ganador de las dos últimas ediciones, es el gran favorito. La prensa italiana se acerca a preguntarle a Vandenbroucke por su opinión al respecto, y la leyenda cuenta que la respuesta fue: “¿Bartoli está bien? Pues ya sabéis quién va a quedar segundo.” VDB incluso se atrevió a señalar “voy a atacar en La Redoutte (una de las subidas de la prueba) y nadie va a poder seguirme”. Llega el día de la prueba y el que ataca en la La Redoutte es Bartoli. VDB está encerrado, pero cuando logra encontrar hueco en el grupo, llega hasta el italiano y lo deja clavado con una facilidad pasmosa. VDB gana la Lieja. Ha nacido un mito.
http://es.youtube.com/watch?v=aJintCgzG5o&feature=related

El segundo momento que dejó Frank para la historia es su victoria en Ávila en la Vuelta a España. Se podría hablar mucho sobre su actuación en aquella etapa, pero sinceramente creo que sobran las palabras:
http://es.youtube.com/watch?v=yFO162E0wVc
La demostración es aún más impresionante si tenemos en cuenta que la selección de ciclistas que aparecen en su grupo (unos tales Ullrich, Heras, Tonkov, Zarrabeitia…) la había hecho él mismo en el puerto de Navalmoral (un 2ª raspado), haciendo de mercenario para el propio Jan Ullrich que andaba justo de equipo.

Frank termina el año quedando 7º en el Mundial a pesar de caer en las primeras vueltas y terminar con un brazo medio roto, y se las promete muy felices para el nuevo siglo.

…Más dura será la caída…

Pero cuando todo parece indicar que ha nacido un nuevo mito del ciclismo, llega la sombra del dopaje y termina con la trayectoria meteórica del belga. Se le relaciona con el Doctor Mabuse y pasa a ser sospechoso de consumo de EPO. No se demuestra nada, pero su equipo lo sanciona seis meses. La presión es demasiado fuerte para su débil carácter, y Frank sufre un bajón moral y físico del que nunca se recuperará. Tras varias campañas con resultados discretos, en el año 2002 su casa es registrada por la policía judicial, encontrándose todo un elenco de sustancias dopantes. Vandenbroucke es sancionado y empieza una carrera por el desierto de la vida, con graves problemas con su mujer (llega a disparar una escopeta en una discusión), continuas detenciones por conducir en estado de embriaguez, coqueteos con las drogas, etc.

Sus apariciones públicas son cada vez más esperpénticas, pero el cenit lo alcanza su participación en una prueba ciclista con una licencia falsificada con la foto de Tom Boonen y a nombre de Francesco Del Ponte (traducción al italiano de su propio nombre).

En 2007 Frank es ingresado en urgencias por ingesta de fármacos. Se apunta hacia un intento de suicidio, pero él lo niega. Su aspecto es realmente lamentable, parece un esqueleto viviente, pero poco después sorprende a todo el mundo con la confirmación de una noticia que da pie a la esperanza de su redención como persona: Vandenbroucke vuelve al ciclismo profesional, fichando por el Mitsubishi Jartazi para la temporada 2008. Esperemos que el palo que le ha dado la UCI no lo devuelva al infierno del que parece que había salido por fin.

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